~ Parada Literaria

domingo, 28 de febrero de 2010

Lecturas de mí mismo


Las entrevistas, ensayos y artículos reunidos aquí cubren un cuarto de siglo de la distinguida carrera de Roth. El autor habla de sí mismo,de su obra y de las controversias que ha engendrado. Estas páginas también contienen los escritos de Roth sobre los autores de Europa oriental por los que siempre ha abogado, sobre béisbol, la narrativa norteamericana y los judíos estadounidenses.
Publicación 15 de Marzo
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Gaudete Ted Hughes


Traductor.- Juan Elías Tovar
Uno de los libros más revolucionarios de la poesía del siglo xx

Estamos ante uno de los libros más singulares de la poesía del siglo xx. Ted Hughes, uno de los grandes poetas ingleses de nuestro tiempo —poeta laureado, famoso por su tormentosa
relación con la escritora Sylvia Plath—, escribió Gaudete en la cúspide de su madurez poética y volcó en la obra toda su experiencia y su capacidad de riesgo. Gaudete logra rebasar las fronteras de la poesía para convertirse en un libro indefinible, poliédrico. Es a un tiempo un guión cinematográfico, una novela y una secuencia de poemas que además experimenta una transformación estilística, desde el alucinado poema en prosa del prólogo, pasando por los poemas narrativos centrales hasta los últimos, breves y oscuros poemas del epílogo. Se trata sin duda de una obra maestra, capital, inclasificable, ahora por primera vez traducida al castellano.

Publicación 19 de Marzo de 2010
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La vida Entera


David Grossman

«Empecé a escribir esta novela en mayo de 2003, seis meses antes de que mi hijo Uri se enrolara en elejército. Uri lo sabía todo del libro. Cada semana, al volver a casa, me preguntaba qué había hecho yo conlos personajes, mientras él me contaba sus experiencias en los territorios ocupados. Por aquel entonces, yotenía la sensación de que escribiendo, de alguna manera, estaba salvando a mi hijo de la muerte. El 12 deagosto de 2006, Uri murió en una operación militar en el sur del Líbano. Al acabarse la semana de luto,retomé el libro, que estaba a punto de acabar. Lo que cambió para mí fue el eco de mis propias palabrasresonando en la realidad.»

Durante la guerra de los Seis Días, la joven Orah está encerrada con Avram e Ilan, dos chiquillospor aquel entonces, en un pabellón de un hospital de Jerusalén. Los tres están aquejados de unaenfermedad infecciosa y nadie puede visitarlos. En ese ambiente de cerrazón nace una amistadpeculiar, que acabará unos años más tarde con el matrimonio de Orah e Ilan y el nacimiento deAdam y Ofer, sus dos hijos. Ahora Ofer ya tiene veinte años, y, aunque haya cumplido ya con eltiempo reglamentario del servicio militar, de repente acepta participar en una operación militarespecial, muy en contra de los deseos de su madre. Orah acompaña a Ofer hasta el campamento y luego toma una decisión extravagante: mientras su hijo esté en combate, ella no se quedará en casaesperándolo, sino que cruzará a pie el territorio de Israel, y además se llevará consigo a Avram, elamigo de la infancia que ha sido incapaz de recomponer su vida después de vivir un tiempo comorehén de los palestinos, y arrastra heridas físicas y emocionales de mucha hondura. ¿Por qué tantocaminar? Porque el movimiento físico para Orah es una manera de conjurar lo peor: mientras camine, ningún soldado israelí se presentará en su casa para anunciarle la muerte de su hijo, así que los pasos de la madre se convierten en una protección para el joven. Avram en principio la acompaña con desgana, pero poco a poco esa excursión peculiar crea las condiciones para el recuerdo y la reflexión. El lector aprende así que la relación entre Avram, Ilan y Orah es mucho más compleja de lo que se suponía.
Si David Grossman es autor conocido por su capacidad de cavar hondo en las heridas emocionales,en este trabajo ha rozado lo indecible. Quizá eso se deba a que su propia vida estaba ligada a la trama de la novela.
Publicación 12 de Marzo 2010
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Muere Howard Zin


«Perdemos a un historiador que hizo historia.» The Nation
A pesar de su muerte de un ataque al corazón el pasado 27 de enero, Howard Zinn continuará siendo uno de los más vivos referentes de la izquierda mundial, y el héroe de varias generaciones de lectores que aprendieron a conocer la historia del siglo XX desde una perspectiva diferente a la del poder.
Hijo de inmigrantes judíos llegados a Nueva York desde Europa, creció en los suburbios de Brooklyn leyendo a Dickens. Terminado el instituto, trabajó en los astilleros hasta que en 1943 decidió alistarse en las fuerzas aéreas estadounidenses para combatir el fascismo. Su experiencia en tan devastador conflicto y la conciencia de la desolación y muerte llevadas a cabo en nombre de la paz y la justicia, le convencieron para siempre de la imposibilidad de una guerra sin víctimas inocentes.
A su regreso a Estados Unidos retomó sus estudios en las universidades de Nueva York y Columbia, donde se doctoró en Historia. Consiguió trabajo como profesor en Spelman College, universidad para mujeres afroamericanas, y empezó una nueva lucha por los derechos civiles y contra la segregación racial, organizando boicots como el de Rosa Parks y otros llamamientos a la acción directa. Fue despedido por insubordinación. Posteriormente fue contratado por la universidad de Boston, y continuó con su activismo político oponiéndose a la guerra de Vietnam y animando a la desobediencia civil. Lo haría hasta el día de su jubilación en 1988, abandonando su clase media hora antes para apoyar una huelga de enfermeras.
Su convencimiento de que la historia no pertenece a los gobernantes sino a las personas que se organizan y luchan para conquistar el cambio, le condujo en el plano intelectual a una profunda y radical revisión desde la izquierda de la historia de su país en textos fundamentales como La otra historia de los Estados Unidos o Sobre la guerra (Debate, 2007-DeBols!illo, 2008), un elocuente alegato contra todas las guerras, y especialmente las que continúan en este siglo, ya sin Howard Zinn.
La historia del cambio social es la historia de millones de acciones, pequeñas y grandes, que convergen en momentos críticos para crear un poder que los gobiernos no pueden eliminar. Nos encontramos ahora en uno de esos momentos críticos.
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jueves, 4 de febrero de 2010

Carlos Ruiz Zafón solo quiere escribir


Por Belinda Goldsmith

SYDNEY (Reuters) - El escritor Carlos Ruiz Zafón cree que el éxito de su primera novela adulta "La sombra del viento" había sido demasiado y le había llevado a viajar y viajar durante varios años, sin tiempo para nada más, pero ahora está de vuelta para hacer lo que mejor se le da: escribir.

"La sombra del viento" ha vendido más de 12 millones de copias en 50 países desde 2001, convirtiendo a Zafón en uno de los escritores españoles contemporáneos de mayor éxito y a su libro, supuestamente, en el más vendido después de "El Quijote".

Pero no ha sido hasta ahora que Zafón, de 44 años, ha lanzado su segunda novela en inglés, "El juego del ángel", un prefacio de "La sombra del viento", situada en la Barcelona de los años 20 y que sigue la historia de un joven escritor al que se le acerca una misteriosa figura para escribir un libro.

Habló con Reuters de sus dos novelas escritas como adulto y las cuatro que escribió de joven cuando era guionista en Los Ángeles.

P: Hay un gran espacio de tiempo entre el primer libro y el segundo. ¿Por qué?

R: "Cuando acabo un libro suelo tomarme un año libre, he estado haciéndolo durante años. El final del año sabático tras "La sombra del viento" el libro empezó a tener éxito. En ese momento había acordado ir a algunos sitios para promocionar el libro, y mi vida de repente quedó hipotecada por dos o tres años y viajé por el libro, hablando más que escribiendo. Pero tuve que ponerle un fin, la cosa se me fue de las manos. Soy escritor, no orador", declaró Zafón en una entrevista con Reuters.

P: ¿Es duro volver a escribir tras un parón tan grande?

R: "Realmente no. Volví a trabajar después de cuatro años de no hacer lo que se supone que debo hacer. Mis libros llevan tiempo porque son complicados. Tuve dos años para escribir y otros dos para publicarlo. Creo que aprendí la lección. En su momento no preví que los viajes se solaparían unos a otro. No quiero que vuelva a pasar.

P:¿Puedes mantener un equilibrio mejor entre escribir y la promoción?

R: "Voy a ser mucho más selectivo. Soy novelista. Escribo ficción y eso es lo que hago bien. Salir y presentar mi trabajo no es lo que se me da mejor".

P: ¿Son estas novelas parte de una serie de cuatro libros?

R: "Sí. En su momento pensé que sería interesante escribir cuatro historias que estén interconectadas pero no necesariamente de manera secuencial. Mi idea es que un lector pueda leer uno o todas y que sea una especie de caja china de ficción. Al principio pensé que podría hacerlo todo en un libro pero sería un libro monstruoso y me di cuenta de que habría que hacer uno de cada vez".

P: ¿El tercer libro será su próximo proyecto?

R:"No estoy seguro todavía. Aún considero tres posibilidades. Una es un tercer libro, pero hay otras ideas que también me intrigan. Dejaré que la idea me venga en lugar de hacerlo al contrario. Siempre dejo que sea así.

P: La sobra del viento ha sido calificada del libro de mayores ventas desde el quijote. ¿Eso le supone una presión?

R: "Esta es una de esas cosas que a los editores les encanta, pero es imposible cuantificarlo. No sabemos realmente cuántas copias se han imprimido o distribuido de "El Quijote". "La sombra del viento" fue mi quinta novela y nunca había tenido tanto éxito, pero por entonces había desarrollado una perspectiva y no me cambió mucho. Pero claro que estoy contento con que se acepte mi trabajo".
Fuente: Swissinfo
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martes, 12 de enero de 2010

Jorge Luis Borges: "Yo he leído muy pocas novelas"


Entrevista inédita
Julio 20, 2009

El autor muestra su preferencia por el cuento ante los demás géneros ·· Califica los ‘best sellers’ como un hecho momentáneo y dice que leer sólo a contemporáneos es un error ·· Dice que la literatura se enseña mal porque no se entiende como emoción ante un texto estético, como forma de felicidad”

Muchas cosas han pasado desde aquel abril de 1975, cuando un joven estudiante porteño, Daniel Rilo, se acercó con descaro al gran Jorge Luis Borges. Más de tres décadas después muchos de los conceptos expuestos por el gran maestro siguen plenamente vigentes: un hombre cercano, encaminado a las letras desde niño, expuso su amor por la enseñanza del goce literario en si mismo, su preferencia por el cuento ante la novela, el rechazo por las clasificaciones artificiosas y el encasillamiento generacional.

-Cursó su Bachillerato en Suiza ¿Cómo se enseñaba la literatura en aquel entonces?

-En Ginebra, en el college yo descubrí que si uno se especializaba en dos materias, uno podía olvidar las otras. De modo que yo por ejemplo, que nunca supe nada (porque no quise saberlo) de física, de mineralogía, de botánica, de zoología si me intereso algo, pero poco. Pero me especialicé en literatura francesa y la aprendí estudiando latín.

-Usted respiró desde niño un ambiente literario en su familia. ¿Tuvo algún maestro que le orientó en su vocación?

-Tuve a mi padre, que me incito siempre a la lectura. Me acuerdo que una de las primeras cosas que me dijo es que leyera mucho, que escribiera mucho, que rompiera mucho y que no me apresurara en publicar. Por eso yo publique mi primer libro en el año 23, cuando tenía 24 años, y ya había escrito y había roto varios libros, porque me di cuenta que eran flojos y quizás hubiera debido esperar más tiempo, en fin alguna vez había que empezar. Publiqué Fervor de Buenos Aires (1923) fueron trescientos ejemplares y no pensé en ponerlos en venta, en mandarlos a las librerías, en mandarlos a nadie: fui repartiéndolos entre los amigos.

-¿La vocación literaria es tal que el escritor se puede realizar a si mismo y dentro de la comunidad? ¿Puede dedicar toda su vida a la vocación literaria?

-Bueno, eso puede tener dos sentidos. Económicamente no puede hacerlo (...) Yo porque he sido profesor aunque he publicado muchos libros pero no como modus vivendi.

-Sobre los ‘best sellers’. ¿usted piensa que son libros que tienen una fama momentánea o quedan como verdaderos monumentos?

-No. Tienen una fama momentánea. Como dijo Schopenhauer, mi filósofo preferido junto con Hume y Berkeley. Decían que no había que leer ningún libro que no hubiera cumplido cincuenta años. Porque el decía la vida es corta y uno no puede exponerse a leer trivialidades. Si yo leo un libro que ya ha cumplido cincuenta, o mejor aun cien años, es decir si yo leo clásicos, leo libros que han pasado por esa prueba. Es decir que si Platón ha llegado a nosotros es porque llegó, indudablemente porque durante generaciones han sentido que tenía valor. En cambio, si leemos a un filósofo contemporáneo posiblemente sea simplemente un best seller, no. Y eso lo dijo
Schopenhauer, hará mas de cien años y ha sobrevivido, bueno.

-¿Es verdad que su género preferido es el cuento fantástico con un contenido metafísico?

-Si es verdad. Yo por ejemplo he leído muy pocas novelas en mi vida, es decir naturalmente he leído a Cervantes, he leído a Conrad, a Kipling, he leído algo a Dostoievsky, he leído mucho a Flaubert, pero en general me atrae mucho mas el cuento. El cuento tiene algo redondo, cabal, que no tiene la novela. Porque en la novela hay siempre ripios, el autor imagina una trama larga y luego tiene que inventar episodios para unir un capítulo con otro, no. (...)Yo creo que La Divina Comedia, es quizás una de las obras capitales de la literatura si exceptuamos los Evangelios, naturalmente, aunque no soy creyente. Yo no creo que nadie haya leído una novela de Tolstoi, de principio hasta el fin: Guerra y Paz. Por eso decía Edgar A. Poe que era muy importante, él creía que la emoción estética tenía que ser dada de una vez, sin interrupción.

-Y en cuanto a la lectura ¿Cree que hay mas tendencia acá en Argentina a leer a los clásicos?

-Actualmente se está leyendo mucho aquí. Lo malo es que se leen solo autores contemporáneos, y es gran error. La gente lee un poco los libros como si fueran diarios. Y cada año, por ejemplo, se publican cierto número de libros y se cree que es obligatorio leerlos. Al mismo tiempo esas personas que siguen con tanta asiduidad la producción contemporánea argentina ignoran la producción contemporánea desde luego y pasada mundial, y eso es un error.

-Hablemos de docencia ¿Tal y como se enseña la literatura, se hace bien o se falsean algunas partes?

-Se enseña mal, porque se enseña fijándose menos en el goce literario que en la biografía de los autores, en las fechas de nacimiento y de muerte, en las fechas de publicación de los libros, y todo eso no tiene nada que ver con la literatura. Habría que enseñar, y yo he tratado de enseñar la literatura como una forma de felicidad, es decir que una persona, sienta emoción ante un texto estético. Entiendo que ahora se tiende a enseñar la literatura en función de la historia y que aunque quizás, siempre es necesario conocer un poco la circunstancia en que se escribió algo. Pero la literatura, me parece que ante todo, tiene que ser algo que emocione.

-Usted que mensaje podría dar a los profesores de literatura.

-Que se fijen más en la literatura, y menos en la historia de la literatura, y en las biografías de los autores. Por ejemplo, yo he sido profesor en conjunto durante más de 20 años y siempre les he dicho a mis alumnos que descuiden la biografía o que la dejen para el final si les interesa un autor, que lo importante es que lean las obras. Porque yo sé que hay profesores, de cuyo nombre no quiero acordarme, que hacen que los alumnos lean mucho sobre un autor pero no llegan al autor, eso me parece absurdo.

Fuente: El Correo Gallego.com
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martes, 15 de diciembre de 2009

«Nos hemos vuelto cínicos»


José Saramago
Julio 06, 2009

«He sido yo mismo quien me he encasillado en una visión pesimista»

«Internet es un territorio sin límite, la página infinita; el libro es selectivo»

Alfonso VÁZQUEZ

Acaba de realizar la «ruta portuguesa» del viaje de «Salomón», el elefante protagonista de su última novela que en el siglo XVI se trasladó desde Lisboa a Viena. La apariencia de sobriedad que destila José Saramago (Azinhaga, Portugal, 1922), que lo asemeja a un caballero luso pintado por El Greco, esconde una gran humanidad y un sentido del humor certero, apreciable incluso cuando trata asuntos trascendentales.

-Camino de los 87 años, ¿le ve sentido a la vida o estamos rodeados de ruido y furia?

-En sí misma, la vida no tiene sentido, tiene contradicciones.

-¿Y si, a pesar de todo, existe Dios y hay otra vida?

-Dios no existe. ¿Otra vida? Dios no lo permita?

-«El viaje del elefante», su última novela, es una de sus obras más vitalistas y llenas de fino humor. ¿No se aparta este enfoque de quienes pretenden encasillarlo en una literatura más pesimista y sobria?

-He sido yo mismo quien me he encasillado en una visión pesimista de la realidad del mundo. «El viaje del elefante» no niega esa visión; antes bien, la confirma si se lee con atención. Que el tono de la narración sea ligero, incluso divertido, no significa que lo sea la historia que cuento. Mi nuevo libro, «El registro», que está en manos del editor, está en la línea del «Elefante».

-Llama la atención la libertad con la que despacha signos de puntuación y mayúsculas en sus novelas. ¿Por qué se decidió por este estilo?

-Busco una expresión escrita que se acerque todo lo posible a la expresión oral. Cuando hablamos, no usamos puntuación, empleamos sonidos y pausas, igual que en la música. Por lo que se refiere a las mayúsculas, se trata de una cuestión estética: son feas.

-Usted explica en el libro que ese viaje del elefante existió y el paso del animal desde Portugal hasta la corte austriaca causó sensación. ¿En el siglo XXI nos quedan acontecimientos por los que asombrarnos?

-Hemos olvidado la facultad de asombrarnos, por eso, y algunas razones más, nos hemos vuelto cínicos. En todo caso, «El viaje del elefante» ha venido a decirnos que no todo está perdido.

-Usted aboga por la unión de la península Ibérica, ¿llegará algún día?

-No será para mañana, pero estoy seguro de que ocurrirá.

-¿Qué le parece el nacionalismo como ideología?

-Una venda en los ojos, que impide una visión razonablemente completa de los hechos.

-¿Cree que algunas autonomías españolas cometen abusos con la legislación de sus lenguas autonómicas o se trata de una exageración centralista?

-Abusos, sí, los hay; discriminaciones, sí, las hay. Se llegará al ridículo de saber inglés y despreciar el idioma nacional.

-¿Qué le ha parecido la adaptación al cine que del «Ensayo sobre la ceguera» hizo Fernando Meirelles?

-Entiendo que se trata de una muy buena adaptación.

-En las adaptaciones de la literatura al cine, ¿prefiere que el director sea fiel a la obra o no le importa alguna digresión artística?

-Demasiada fidelidad y demasiada libertad son iguales en inconveniencia. El director es también un creador, y eso hay que respetarlo.

-Acaba de publicar «Los cuadernos», las reflexiones de su blog. ¿Qué le parece internet como instrumento para dar a conocer sus reflexiones?

-Internet es un territorio sin límite, la «página infinita», como recuerdo haberlo llamado. En ese sentido, permite una difusión más amplia de lo que en ella se escriba, y eso puede ser bueno o malo, según los casos. El libro es más selectivo.

-¿Tiene algún soporte para libros electrónicos?, ¿prevé bibliotecas minimalistas con unos pocos libros heredados y miles de volúmenes en uno de estos aparatos?

-Todo apunta a esa situación, pero yo espero que aún le quede una larga vida al libro y que las bibliotecas clásicas prosperen.

«El nacionalismo es una venda en los ojos que impide una visión razonablemente completa de los hechos»

Fuente: LNE.es
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